lunes, 6 de octubre de 2014

Sara Ibáñez Farga
    
     ¿Por qué no habremos existido en el mundo de los sueños? En ellos, sencillamente no hay reglas, puedes lograr y realizar lo que tú quieras, y todo depende del límite de la imaginación que cada uno posee. Desde la antigüedad, los sueños han sido considerados una forma de contacto con lo más alto, hasta se dice que son pistas de tu propio futuro. De lo que puede ocurrir un día de estos.
     Los sueños nos traen cada noche universos inimaginables, personajes misteriosos pero reconocibles, memorias de cuando éramos infantes o hasta de lo que éramos en nuestra otra vida, sin nunca saber si es verdad o sólo tu imaginación explotando al máximo esas posibilidades infinitas y esos miedos y deseos tan ocultos que hasta la propia persona ni sabía que tenía. Son esperanzas, deseos reprimidos e incluso, lo único que te anima a seguir de frente. Soñar es sin duda esa puerta que siempre estará abierta, esa que hará que las personas incluso quieran escapar de la realidad, de la vida cotidiana… para sumergirse en sueños profundos.
     Me pregunto por qué le llamaremos “sueños” a nuestros deseos o nuestras metas. Es decir, ¿qué sabemos que son imposibles de completar? ¿Qué solo seremos capaces de lograrlo en nuestra imaginación? Llamarlos “sueños” entonces me parece deprimente, pero de alguna forma, su definición es correcta. Son esas ideas o visiones que queremos que ocurran, son a veces increíbles, como los sueños ubicados en galaxias infinitas y donde tú puedes ser el dios de todo y de todos. Es algo que, si fuera sencillo, no lo estaríamos soñando, porque nos gusta la complejidad, nos fascina complicarnos la vida… y eso, de hecho, no me parece un error, ya que hay gente que busca obstáculos a propósito, busca retos, desafíos… porque sin ellos la vida sería bastante aburrida. Entonces, ¿qué ocurriría si logro alcanzar los míos? ¿Sueños que hasta algunas personas a mí alrededor los llamaban fantasía? ¿Cómo me sentiría? ¿Buscaría otro? ¿Me daría por satisfecha? Creo que las posibilidades son infinitas, como el mismo sueño en sí, porque no todos cumplen los suyos y no todos saben cruzar los límites de su imaginación.
    
    
    
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