lunes, 6 de octubre de 2014

Andrés Samperio Gutiérrez
    
     Érase una vez un bachecito muy triste, pues siempre ponchaba muchas llantas en la ciudad de Puebla, y perennemente le gritaban, un montón de palabras groseras e incoherentes, hasta que ese bachecito se hartó de ser odiado y empezó por no escuchar todo lo negativo que le decían. Los hombres lo pelaban por un momento, es decir, cada vez que lo pasaban, le gritaban pero luego, luego se olvidaban de él.
     El bachecito, triste porque pensaba que toda su vida se quedaría así, se fue acostumbrando a recibir insultos, hasta que un día el gobierno lo sanó, él estuvo feliz durante dos meses pero nuevamente enfermó y volvió a ser odiado por ponchar llantas. Triste historia la del bachecito