lunes, 4 de agosto de 2014

Metzli Corona Estrada

Rabia, impotencia y desesperación son los sentimientos
de una voz que no puede ser alzada.
Existentes en cada uno de los rincones mexicanos
existe deseo de un cambio con decisiones respetadas.

Reciben injusticias llenas de sentimientos amargos
Que sólo traen consigo la desigualdad y el engaño.
La fraternidad sólo es un sueño
Que deja almas destrozadas sin reparo.

Día a día el olor putrefacto de la realidad deja ciego al más débil.
Sin tener piedad ni clemencia
el enemigo ataca, pero no se reverencia.
Son los elementos que describen a un alma gris y vil.

Son pocos los que toman el buen camino
Pero grandes los cambios que construyen y no se han ido.
¡Fraternidad! Une lazos y crea sentido
En la pertenencia como ciudadanos que han crecido.

La lucha comienza con pequeñas acciones
Que conjuntadas puedan ser armas de doble filo
Que destruyan sin piedad el odio y el olvido
De ciudadanos tan comprometidos

Verdaderos creadores del cambio
Día a día crecen sin nada a cambio.
Sólo la satisfacción los permite crecer a diario
Para seguir con la lucha que acabará con el engaño.

Un nuevo mañana espera con ansias
El olor a justicia y esperanza.
Sólo un México unido y creciente
Podrá ser un mañana renaciente.