martes, 19 de febrero de 2013

Carmen E. Acosta Betancourt

Estamos iniciando el 2013 con sensaciones propias cuando enfrente hay incertidumbre, sin embargo,  con la seguridad de que podremos fluir ante cualquier evento por la certeza de que Dios nos acompaña derramando luz, sabiduría y bendiciones.
Hoy debemos enfrentar la palabra empeñada para nosotros mismos y para los demás, esa que da confianza y congruencia en nuestro decir y en nuestro actuar. La que se traduce en propósitos y metas pero que cobra vida en lo permanente. Palabra que se cuantifica en la medida de que la verificamos; la que es íntegra, honesta y honrada, que no caduca y que es libre.
Parece que en la actualidad, en este sentido, la palabra, en vez de empeñarse se vende, se hace a un lado, por lo difícil de cumplirla, y es que su combustible ineludiblemente tiene que ver con la responsabilidad, la perseverancia, el respeto, la sinceridad.
Cuando decimos sí, que sea un sí, y no respondamos con noes, y desde luego también cabe decir ¡no! cuando así se requiera; la credibilidad se ostenta en “la palabra”, que al no ser consumada origina tristeza, caos, desconfianza y hasta temor.
“La verdad nos hará libres” resume la respuesta que esperamos de todos, de mí, de ti, de ellos  ¡Adelante familia Ibero!